domingo, 10 de noviembre de 2013

Oiga usted...

...Ya me cansé  de buscar ombligos pasajeros;

Y de querer lo mejor de ti en desconocidas, sin
quererte lo más mínimo. Ya la cagué bastante, sí,
                                                     lo confienso,
queriendo enamorarme de amores fugaces que
duraban dos instantes.

Y corrí por las calles, creyendo en los cuerpos
volátiles, en la comida rápida y en los trenes
puntuales.

Ya me cubrí bastante de agobios, de las prisas
del olvido, aprendiendo a vomitar el sexo de
asiento trasero, sin manos, sin ojos, sin saliva.

Y ya me cansé de no sentir ni los pasos, ni la
lengua en los dientes, ni en mi sexo jugando.

Ya solo me apetece un amor cocinado a dos
aguas, sin pinches ni ayudantes, ni voces
recalcitrantes, ni pasados comparativos con
presentes que no se saben.

Y no quiero duchas rápidas, ni pajas en el parque,
solo quiero meterte mano y no olvidarme
de los nervios al empalmarme. Y seguir
erecto cuando te sobo con la mirada, y mis
manos ya no las quiero, para qué, si no las
quise antes.

Solo quiero tener tiempo para ti, para mí,
para hacerte el amor en cada viaje, sin
un tic-tac cronometrado, sin un móvil
siempre sonando.

Solo quiero que sepas que tengo los
relojes parados, la bañera llena y el
corazón abrigado. Aprovéchate para
desnudarlo.



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